
No me obsesiona, pero busco un estilo. Me encantaría poder llegar a decir un día que lo que hago tiene tal o cual estilo. Que se reconozca en seguida que «eso es un Mia». Tengo el síndrome del impostor, sí, de acuerdo, pero todo lo que hago —bien o mal— me gusta que diga algo de mi. Que cuente cosas y de momento, no cuentan nada.





